Mi experiencia en Ciudad Fácil: más que una opción, una obligación de actuar.

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A sólo 11 días que termine nuestra campaña de financiamiento, creo que tenemos mucho aprendido en el proceso, no sólo de esta campaña sino también de todo el trabajo que comenzamos hace más de un año, y con más fuerza desde mayo de este año, con los primeros artículos en el blog y la liberación de nuestra app en junio, por esto quiero contarles sobre mi aprendizaje personal con el. Acompaño este post de esta primera imagen, porque creo que de alguna forma resume lo escrito.

El dar el paso para ser parte de una idea como esta fue complejo, porque sabía que partíamos por accesibilidad  y lo que tiene esto de asociado con la discapacidad, no obstante queramos abarcar más funcionalidades,. Ya lo comenté anteriormente, aunque una discapacidad desde que nací nunca me he querido centrar en este problema, sino que en las capacidades que tengo. Sin embargo esta discapacidad se hace presente, generalmente cuando uno se enfrento a una ciudad que no incluye.  Para mi no era opción el reclamarle a mis profesores en el colegio o en la universidad, en una oficina,  o en el supermercado. Cuando me hacían clases en lugares donde debía subir escaleras, intentaba arreglármelas, a veces tímidamente sugería que se cambiara el lugar, pero ante la negativa, al obvio apremio del tiempo para hacer cambios, y a la obvia minoría (yo) que tenía el problema, simplemente cedía… y al final pensaba, es sólo una escalera, me esfuerzo, pido ayuda, le pido a mi mamá que me acompañe, etc...

Yo, a los 8 años aprox. En algún evento del colegio.
Yo, a los 8 años aprox. En algún evento del colegio.

En la básica, estuve 6 años en un colegio en el que habían escalones para salir de la sala, pasaba casi todos los recreos encerrada, miraba por la puerta, y a veces una profesora me sacaba, pero la verdad yo moría de miedo, porque a pesar de que les decía como lo debían hacer (yo usaba silla de ruedas), intentaban hacerlo de las formas más inverosímiles…  Y cuando sabes que el golpearte con una mesa te puede quebrar un hueso, menos ganas te van a dar de caerte por ir a recreo.. donde además vas a ir a ver a un conjunto de niños corriendo y gritando, y que pueden a su vez caerse sobre ti.. Si, tal vez muchas personas que me lean (con o sin discapacidad), dirán que exagero, pero así yo veía las cosas y razonaba en esos tiempos, y en los actuales no es tanto mejor mi visión, aunque más amplia por la experiencia.

Ahora, no quiero dejarles la idea de que yo era una pobre niñita retraída en la sala de clases porque no podía salir a jugar. Al contrario,  todas estas vivencias eran necesarias para ser quién soy, de desarrollar una visión crítica de las cosas, de leer mucho, de escuchar mucha música, de comenzar a estudiar piano, de tener buenas conversaciones con grandes compañeros/as del colegio, de tener buen rendimiento en la escuela, y luego tener buenas oportunidades académicas, etc. La cosa es que, pensando en esa dimensión; del moverse, de interactuar, es donde veo que la accesibilidad sí marca mucho a las personas, a grandes y chicos. Algunos lo enfrentan mucho mejor, como Sole, cuando les cuenta sus historias y experiencias en el blog, da gusto leerla y ver su modo de experimentar las cosas, con mucha esperanza y con mucha confianza además.

Luego, ya en la Universidad, tuve más independencia, ya no andaba en silla de hace unos años, usaba bastón, y empecé a usar mi auto, así es que la cosa ahí era más fácil, a pesar de que ocurría lo que les comentaba, de que en ocasiones me costaba hacer valer mi derecho de tener clases en una sala accesible. Aquí fue clave el cambio que se empezaba a dar en la universidad, ya se estaba pensando más en inclusión y habían algunos profesores, directores de escuela o administrativos, que sí comenzaron a darle importancia a estos temas.

No obstante, terminando la universidad, yo aún seguía con esta reticencia a hacer valer mis derechos, y quizás en parte sigo en ello, porque a veces da lata, porque andas con personas no tan conocidas y tienes que estar “alegando”, o porque cada vez que vas al centro ves a alguien mal estacionado. En fin! De hecho si me pongo estricta no entraría a muchos lados, en Valdivia, ya les conté la historia de los cafés.

De derecha a izq.: Sole, Camila, yo. La última vez que nos reunimos en Stgo por Ciudad Fácil
De derecha a izq.: Sole, Camila, yo. La última vez que nos reunimos en Stgo por Ciudad Fácil

Sin embargo, de lo anterior, viendo la nueva mentalidad en la universidad, de la gente de ciudad accesible que les he mencionado, o de otras personas que uno escucha hablar y luchar por sus derechos, por la inclusión, la accesibilidad, etc. me doy cuenta de que esta actitud no es útil. Probablemente mi lucha siempre va a ser mucho más silenciosa, pero no puedo seguir dejando pasar estas cosas. Para que ya no tengan que haber niños que se queden mirando por la ventana (o la puerta), y para que luego cuando somos adultos podamos hacer una vida normal (¡y no continuemos mirando por la ventana!). Como dice la frase de A. Einstein, si sabemos de esta problemática (y tenemos además el privilegio de haberla experimentado o conocer gente que la experimente), tenemos la obligación de actuar.

tvn
Ciudad fácil en TVN

Haber tomado el desafío, de coordinar el trabajo de Ciudad Fácil, me ha llevado a conocer muchas personas que están trabajando en las temáticas de accesibilidad, de inclusión, de discapacidad, nos dio la opción de ir a presentar la app en la innovatón en Santiago, la opción de postular un fondo junto a una fundación importante (que está en proceso por lo que no puedo revelar nada hasta que resulte :P), el ver la recepción de la gente que usaba la app, que luego nos vio en TVN difundiéndola, etc. En general vi también a personas conocidas, familiares, amigos, que el tema les hacía sentido y que se interesaban en difundirlo, en colaborar, en usar la aplicación. Varias personas, entre ellos Camila, diseñadora que nos ha apoyado desde hace unos meses, nos decían que luego de conocer esta app estaban más conscientes de los lugares, las escaleras, de todas esas cosas que el común de las personas pasa por alto. Ya esos comentarios nos muestran que estamos aportando un granito de arena en esta causa.

Y queremos seguir aportando, esperamos que Ciudad Fácil siga mejorando, que salgan más fondos concursables donde podamos obtener recursos para financiar esta idea (y tenemos demasiadas ideas de cómo mejorarla!) y por supuesto esperamos que al menos recaudemos un monto suficiente en nuestra campaña de financiamiento para tener la aplicación en iOS, como muchos nos pidieron, y para que también la experiencia de usuario sea mucho mejor, más agradable, que más gente use Ciudad Fácil y sigamos este espiral de concientización y empoderamiento ciudadano por una ciudad más amigable para todos 🙂 .

Carolina Lagos

Ingeniero civil en informática, UACh, Licenciada en interpretación musical (piano) de la misma universidad. Coordinadora de Ciudad Fácil.

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