De un momento a otro, en Valdivia, no pude caminar…

Karen antes del accidente, en una de sus múltiples actividades deportivas

El 7 de abril del 2016, en un abrir y cerrar de ojos mi vida cambió, pase de ser Speedy Gonzales a la tortuga Laud en arena, aunque los primero 30 días en el hospital hasta la tortuga me ganaba en movimiento. La razón de este cambio fue que ese día tuve un grave accidente, cuando me dirigía a mi casa a almorzar en mi bicicleta, y un camión me atropelló, provocándome graves heridas y fracturas en mi pierna izquierda, de las cuáles aún me estoy recuperando. Por esto, mientras estoy en rehabilitación estoy movilizándome con dos bastones y en distancias más largas usando una silla de ruedas.

Al comenzar a moverme nuevamente, ya fue un reto ir al baño, donde el lavamanos no es para afirmarse, o intentar caminar con bastones cuando las baldosas estaba mojadas era más extremo que patinar. En fin, cuando salí del hospital lloré de emoción, por fin ya no iba estar encerrada, iba a poder moverme dentro de mi querida Valdivia.

El primer intento de salir de la casa con bastones fue de media cuadra, era complicado, lo que antes para mí era parejo, ahora resulta todo con desnivel. Así que me consiguieron una silla de ruedas y así comenzaron mis historias, que se las voy a contar con mi novio Theo, quien me lleva a todos los lugares.

Ir al hospital:

Karen y su novio Theo

Llamamos al taxi, que en muy pocas ocasiones llega en menos de 15 min, el cual generalmente lleva la silla de rueda sin poder cerrar la cajuela. Por ahorrar dinero nos bajamos en la entrada vieja del hospital, en la cual debes sortear automóviles, ambulancias, barro, la vereda no tiene inclinación para subir silla de rueda, etc. Al entrar al hospital saludas a distintos perritos, entre ellos chiquitin “ya nuestra mascota”, que entra con toda personalidad al recinto. Después, hay que avanzar en zig-zag entre la gente y llegar a los cinco ascensores que van a traumatología, de los cuales siempre uno solo funciona y debes esperar mínimo cinco minutos.

Para volver a casa lo hacemos en la silla de ruedas y ¿saben? es difícil ir por la vereda. Entre tanto hoyo llevo casi la “canción del auch”, pero aunque duela siempre es vital tomar aire.

Ir al centro:

Nos vamos por la “ciclovia” de Pérez Rosales, esta ciclovia no es transitada por los ciclistas, debido a la cantidad de cortes que hay en ella, la toman desde la dirección hacia el centro, pero no desde el centro. Yo sé que no debería usarla, pero la verdad no nos queda otra opción, es cómodo para una silla, pero los cortes también me afectan sobre todo el de la cuesta de la iglesia San Francisco. En general, en los locales aunque no sean muy accesibles, la gente es muy amable en atenderte y lo hacen primero que a los demás.

Karen hace menos de un año, paseando a sus perros

Ir a las clases de vitrofusion en la casa Prochelle:

Esto significa pasar por adoquines que podrán ser muy lindos, pero son difíciles de pasar y luego subir al segundo piso. Les cuento que primero me enojé, después me lo tome con calma y ahora me lo tomo como deporte, aunque no deja de darme miedo a caer.


Pasear a los perros:

Esa es una misión complicada, Theo debe llevarme en la silla y yo fijarme que los perros no asusten a la gente, ya que son dos pastores alemanes, pero si yo tuviera que hacerlo sola creo que estarían sin salir y seria maltrato animal, pero hace 16 años cuando decidimos tener a Baco yo podía disfrutar de mi ciudad, ahora para mi Valdivia no es una ciudad fácil.

Como conclusión, con Theo vivimos un reto cada vez que salimos de la casa, pero tomar aire es importante y nos llena de energía. Descubrimos que es necesario que la ciudad sea construida para todos ya que a todos les ayuda que la ciudad sea fácil.

Actualmente, Karen continúa en rehabilitación, luego de casi 4 meses de ocurrido el accidente que le ha llevado a contar estas historias y a vivir directamente los problemas de accesibilidad. que las personas con movilidad reducida (temporal o permanente) vivimos a diario. Además de todas las consecuencias sufridas por este suceso, actualmente ella está siendo acusada de ser la causante de su accidente (ver nota en el diario austral de Valdivia), para lo cuál un grupo de amigos le han creado una página de facebook que busca esclarecer los hechos y lograr justicia para la víctima de este accidente.

Karen Mathias Rettig

Ingeniero en Alimentos, Magister en Ciencia de los Alimentos. Deportista aficionada (deportes acuáticos y triatlón)

Comenta con facebook:

2 thoughts on “De un momento a otro, en Valdivia, no pude caminar…

  • Agosto 3, 2016 at 8:26 AM
    Permalink

    Eres tremenda Karen!!!!

    Reply
  • Octubre 25, 2016 at 4:40 AM
    Permalink

    Karen mucho ánimo!!!

    Es verdad que nuestras ciudades no están adaptadas ni son accesibles lo que genera graves problemas para la movilidad de muchas personas. 🙁

    Reply

Responder a maria isabel longhi Cancelar respuesta